jueves 13 de octubre de 2011

ME ESTOY MURIENDO POR TI

                                                                             

ME ESTOY MURIENDO POR TI



A ti, flamenca andaluza y artista mejicana.
“Bien Pagá”, sin palabra y con pasión.
A Joaquín Sabina,
desde luego,
por el concierto que aún no llega
 y el penúltimo tren que no se irá,
 al que sin duda, iré solo, pero contigo.



Me estoy muriendo, lo juro,
juro que muero por ti.

Muero cada vez que te beso entre sueños,
cada noche que insomne planeo esa fuga,
esa huida hacia el mar, con tus cabellos y tu cuerpo
cual silueta que ilumina nuestro mapa.

Muero por ir al cine a ver esa película que no existe,
por escabullirme entre la oscuridad del público
para besar en silencio y con pasión
a la novia que eres y no tengo.

Muero pensando en ti caminando junto a mis pasos,
tomados de las manos
y regalarle flores al fantasma de mi anhelo,
de mi anhelo de anhelarte, de mi anhelo de ti.

Muero por no morirme antes de encontrarte,
buscándote donde sé de cierto que descansa tu cuerpo.

Aunque mi fe es ciega y mi esperanza continúa latente,
día con día, las fuerzas flaquean
como un caballo agonizante en el desierto de mis dudas
y mis piernas se doblan cada vez un paso antes que ayer.

Cada día sueño menos, te pienso más
y el deseo se desvanece cuando duermo
entre nubes de ilusiones con la copa entre las manos
cada vez más triste y más temprano.

Muero por decirte que me estoy muriendo por ti,
que te busco, te encuentro y no sé dónde quepo yo,
entre tantos sueños que he soñado para tí, conmigo.
Para mí, contigo.

Muero porque no morirme, porque no mueras sin saber que te he querido,
que te llevo a cada sitio en mis ganas, en mi pluma y en mi fe.

Sólo pido una señal, un beso, una caricia,
un susurro al oído, un te quiero en secreto, muy bajito.
O mejor aún, un abrazo que cautive mi ilusión.
Tan sólo un abrazo, una mirada,
una tregua que me permita recobrar las fuerzas
y el delirio por tenerte, por ser tuyo, porque seas mía,
porque al fin seamos un sólo cuerpo enamorado.

Tan sólo eso pido: un abrazo, ¿te parece?
¿El beso? El beso te lo regalo.



José De la Grana.
Ciudad De México.
Septiembre-Octubre, 2011.
                                                                       



                                                                         

DE REGRESO

Una vez más, he desaparecido de este mi mundo virtual, donde suelo compartir lo que escribo, mis más grandes pasiones y mis más sutiles creaciones. Esta vez el motivo de mi desaparición no ha sido otro que la vida misma. El constante devenir de una vida un tanto caótica y otro tanto traidora. Caótica puesto que así lo he decidido en parte, y en parte porque la anarquía con la que mi vida lleva su andar resulta decisiva para poder seguir viviendo. Anárquico dentro de los límites de lo posible para poder estudiar, escribir, leer, soñar y conocer el mundo y sus personajes; personajes que resultan ciertamente interesantes desde diferentes ópticas -no todos- y desgarradoramente autómatas y sin chiste desde algunas otras. Desde chicas que me dejan sin dormir, hasta chicas con las que duermo. Desde el magnífico borracho de bar, hasta el maestro cansado y aburrido de repetir un sermón 400 veces durante tantos años, que él mismo se odia y se sabe ya acabado. Ésas son, además de la tristeza, el tiempo, el calendario, la inercia, la resaca, el humo, el amor (y el desamor), los amigos, las discusiones, la desidia y poco más, las razones que me han apartado de est espacio virtual que desde luego pretendo sea cada vez más suyo que mío.

Aquí estoy, en fin, de regreso, bien de las dos manos, bien de las tres piernas, con unas ganas inmensas de tener ganas de escribir.

Por lo pronto os dejo algo nuevo que espero lean y disfruten, tanto como yo disfruté y a la vez sufrí en el proceso de su creación.

Saludos a todos.

José De la Grana

domingo 15 de mayo de 2011

FAREWELL DE PABLO NERUDA

Os dejo aquí este bellísimo poema de Pablo Neruda, el cual me atreví a leer y a dejar aquí, en este post, por la misma razón que me atrevo a leer la mayoría de los texto que aquó he dejado, primero porque disfruto muchísimo leyéndolos y aunque respeto mucho a los autores y a quienes lo escuchan no de jo de pensar en que si con esto logro que alguien se acerque un poquito a la poesía, ya habrá algo bueno en todo esto. aquí
Ojalá que les guste...

Del libro Crepusculario de Pablo Neruda... Farewell en voz de un servidor...

Saludos a todos.

José De la Grana

lunes 31 de enero de 2011

UNA FAENA DE ÉPOCA A LA NOTA DEL DÍA

UNA FAENA DE ÉPOCA A LA NOTA DEL DÍA

Miré a mi alrededor disimulando, escondido tras las páginas de La Jornada. Casi todos los días trato de leer el periódico antes de llegar a la escuela, la mayoría de las veces consigo leer por lo menos la nota del día y algo más, a pesar de que el metro no sea el lugar idóneo para leer y mucho menos la hora -totalmente indigna para un caballero- a la que viajo, siempre con esa detestable prisa, intentando casi siempre en vano, llegar a la escuela a tiempo.

Resulta todo un reto poder concentrase en cualquier cosa mientras uno viaja en los vagones del metro de la Ciudad de México y es más difícil aún, cuando el sueño, la premura de tiempo, el cansancio, las noticias cada vez más deprimentes y las rubias te acechan constantemente.

No es que quiera exagerar. Más bien podría ser una más de mis recurrentes obsesiones. Soy un tipo obsesivo y es mucho más difícil concentrarse en las noticias cuando tienes que preocuparte por tu apariencia, por no tocar nada más que lo estrictamente indispensable en un criadero de gérmenes como lo es un vagón de metro, por la hora, la tarea, la rubia que te mira desde el otro lado del vagón y un largo etcétera.

Con tantas distracciones y vanas preocupaciones leer el periódico en el metro se convierte en una tarea titánica. Aun así creo que he ideado, casi sin querer, una técnica para lograr concentrarme aunque sea a una trigésima parte de mi capacidad y de esta forma poder leer el periódico en un “campo minado a lo Afganistán”.

Primero que nada hay que mentalizarse. Antes de subirme al vagón (siempre tengo ese tiempo entre la entrada, los torniquetes y la espera del transporte que me llevará a mi destino) me mentalicé, como lo intento todos los días. Apretujé debajo del brazo el periódico doblado e intenté parecer lo más hostil posible, para evitar que cualquier desconocido se pusiera a contarme su vida. Acto seguido caminé al interior esperando estar de suerte y encontrar un asiento disponible. No hubo asiento, ni suerte, por lo que me apoltroné recargado en una esquina y comencé a hojear el periódico cubriéndome la cara parcialmente.

No comencé a leer de inmediato, no tendría sentido, conozco cómo funciona mi cerebro e intento seguir mis métodos. Así como hay cantaores, bailaores y toreros gitanos, yo me podría autodenominar un lector de periódicos gitano. Cuando estoy de vena leer el periódico me sale como la mejor zambra flamenca de Andalucía y cuando no, no. Ni con el mejor capote de Manolete toreo a medias una noticia.

Tan pronto me acomodé, después de revisar las caras de los viajeros, compañeros en los bostezos, miré un par de veces la hora y repasé mentalmente mis pendientes, comencé la lectura. A los pocos segundos de haber empezado, un vendedor de alguna cura milagrosa interrumpió la lectura. Decidido a no darme por vencido intenté concentrarme una y otra vez sin conseguirlo. Ya lo dije, soy un lector gitano y cuando no estoy de vena no vale la pena perder el tiempo intentándolo. Como Rafael de Paula, el más gitano de los toreros dijo: “Si no sientes el soplo que cae sobre ti, mejor no te lances al ruedo”.

Pero, -siempre existe un maldito pero-, el tema es que ni yo soy torero, ni el maestro de Paula periodista. Así que si me retiro del ruedo porque hoy no estoy de vena, ahora quizás repruebe alguna materia, en algunos años tendré que subastar un Manual de instrucciones para leer el periódico en el metro si no quiero morir de hambre.

Así que raudo y decidido volví a la lectura intentando no pensar en la bohemia gitana y buscando concentrarme en el periódico. No puedo imaginarme algo peor que un periodista desinformado que no tiene ni idea de lo que pasa en el país donde vive. Logré por fin leer algunas cabezas con sus respectivos sumarios. Intentaba dar un par de pases por naturales a unas noticias que no querían ser toreadas.

Ya entrado en materia y envalentonado por los derechazos que le cuadré a las noticias de la primera plana, me lancé de lleno al ruedo y esperé a porta gayola la siguiente embestida de notas. Dispuesto a soltarle una larga cambiada a la sección Internacional, seguida de una serie de muletazos y rematar con un pase del desdén, olvidé por completo mi método y mis argucias y pasé de largo pensando tan sólo en la faena de época que me iba a marcar, con una serie de Manoletinas enfundado en un traje de luces de purísima y oro para cerrar con una estocada limpia que cortara con todas las distracciones.

Justo cuando cuadraba el tercer toro de la mañana, entre las nuevas designaciones de los secretarios de Estado y los resultados de los partidos de fútbol del fin de semana, me imaginé saliendo en hombros de Las Ventas y perdiendo los alamares con Lupe Sino.

En el espiral de emociones convulsas, tan sólo un momento distraje la vista del periódico, el cansancio casi se me había olvidado, estaba concentrado en el faenón que me estaba marcando, cuando me di cuenta que así como pasé de largo de mi método para leer en el metro, pasé de largo de estación, casi llegaba al Metro Indios Verdes. El Metro Hidalgo había quedado atrás hace tiempo junto con la Septién y mis intenciones de llegar a tiempo a la primera clase.

Con una mezcla de rabia y decepción, recordé aquellos Miuras que nunca toreé, que me cosieron a cornadas el alma. Recordé además, con ironía, por qué había ideado un método para concentrarme sólo lo estrictamente necesario m

ientras leo en el metro.

viernes 17 de diciembre de 2010

HOMBRE PRESO QUE MIRA A SU HIJO

HOLA A TODOS:

Les dejo este bellísimo poema de Mario Benedetti, titulado Hombre preso que mira a su hijo, leído por un servidor. La idea de leer estos textos y dejarlos aquí posteados es un poco un capricho personal, puesto que son textos que me gustan mucho, de autores a quien admiro enormemente y, otro poco es una manera de sondear la respuesta de ustedes, mis fieles lectores, -ahora oyentes-, para de alguna manera saber si este  acercamiento a la poesía les agrada. Hay un proyecto guardado, que si todo sale bien, próximamente estaremos estrenando un podcast, leyendo textos de la autoría de un servidor y textos de los grandes vates de la literatura universal y quizás haciendo algunos comentarios acerca de la literatura, las palabras y su derivados. Espero que les guste y desde luego les pido que me dejen todos sus comentarios, opiniones, reclamos, mentadas de madre, etc., que serán muy bien recibidas ya sea en el blog, a mi mail, en el facebook, o en el twitter. Todos loos links ya están el el blog.

Saludos a todos y ojalá que les guste.

José De la Grana

Ahí les va:

jueves 18 de noviembre de 2010

ENTREVISTA FICTICIA A ERNESTO "CHÉ" GUEVARA

“LA NATURALEZA DEL IMPERIALISMO BESTIALIZA AL HOMBRE”: ERNESTO “CHÉ” GUEVARA

“Papá cuéntame otra vez
esa historia tan bonita de aquel
guerrillero loco que mataron
en Bolivia y cuyo fusil ya nadie se atrevió
a tomar de nuevo y cómo desde aquel día
todo parece más feo”

Ismael Serrano
Papá cuéntame otra vez

Un ambiente de júbilo invade a los pobladores de La Habana y de toda Cuba. Banderas cubanas ondean por las calles. Se oyen gritos a todo pulmón: “¡Viva Cuba libre!”, “¡Viva la Revolución!”, “¡Viva Fidel”, “¡Viva el “Ché”!, ¡Viva Camilo!”, “¡Muera el mal gobierno!”.

Antes de llegar al Banco Nacional de La Habana me acerco a un joven que grita eufóricamente, vestido con uniforme verde militar, pelo y barba largos y descuidados y no son dificultad, logro acercarme a él y preguntarle:

-Oye tú, ¿estás feliz con el triunfo de La Revolución?
-¡Feliz! Feliz, es poco mi amigo-, me contesta gritándome literalmente en la cara.
-Al fin se fue ese hijo de la gran puta-, continúa contándome a gritos, -Fidel nos defiende y nos representa-, y sin ponerme más atención vuelve a sus gritos eufóricos ondeando la bandera cubana y repitiendo sin cesar: ¡Viva Cuba libre!

Después de algunos intentos infructuosos, Fidel Castro Ruz, un cubano, hijo de españoles y Ernesto “Ché” Guevara de la Serna, un argentino, que soñó el mismo sueño de Simón Bolívar, de José Cecilio Del Valle, una América unida y fraterna, junto con otros valientes entre los que destacan Camilo Cienfuegos, lograron derrocar, después de varias victorias; en Santa Clara, el asalto al cuartel de Moncada y después de muchos meses de vivir en Sierra Maestra en condiciones sumamente precarias, este “ejército” de guerrilleros lograron derrocar al dictador Fulgencio Batista quien salió huyendo de Cuba , el mismo 1959, año que la historia declara como el año del triunfo de Revolución cubana.

Después de recorrer un corto trayecto, llego por fin al banco Nacional de cuba, en La Habana, donde el Comandante me ve llegar y se incorpora tranquilamente extendiéndome la mano con amabilidad. Le regreso el saludo y contengo con dificultad mis ganas de abrazar a ese hombre que representa tantas cosas en las que creo, que amo y defiendo; recuerdo la objetividad periodística que debo seguir en este oficio.

-¿En qué te puedo servir ché?- me pregunta el mítico guerrillero que luce el pelo un poco largo y una barba rala y descuidada.
-Quisiera hacerle algunas preguntas Comandante…
-Venga, pasá adentro que este calor nos va a matar-me interrumpe, mientras señala con la mano derecha una puerta de metal- aquí en Cuba dicen que sólo tenemos dos estaciones: verano e infierno,-continúa diciéndome mientras deja escapar una sonora carcajada que le supone la antesala de un ataque de tos del cual logra reponerse rápidamente mientras camina hacia adentro.

Lo sigo callado, después de ser sometido a una minuciosa revisión por un par de soldados de La Revolución que forman parte de los más de veinte que se dedican exclusivamente a salvaguardar su seguridad.

Al entrar en el amplio salón, el “Ché” me invita cordialmente a sentarme y me ofrece un habano el cual acepto gustoso. Se sienta frente a mí en uno de los sofás de la acogedora sala que hay delante de un gran escritorio de madera. Acerca un fósforo encendido al puro que con muchos trabajos logro encender. Sin poder ocultar una sonrisa el “Ché” enciende otro fósforo y lo aproxima mientras pausadamente hace girar el habano en mi boca y me indica que lo haga con la mano. Pasado el bochornoso incidente el “Ché” coloca un enorme cenicero de cristal cortado a la mesa de centro y se apoltrona en el sofá mientras enciende su habano sin dificultad alguna, con la maestría de un fumador de años.

Este suceso al cual, en artículos posteriores, he llamado “Fumar un habano en La Habana”, ha sido además de una anécdota que me he cansado de relatar en bares y cafés con amigos y compañeros, un acontecimiento que sin lugar a dudas me dejó muy claro la enorme sencillez, la naturalidad, la humildad y el gran sentido del humor que tenía el “Ché”, además de marcar el hilo conductor de la entrevista.

-Sr. Guevara, para empezar me gustaría…
-Llamáme “Ché”, boludo,- me interrumpe una vez más, mientras ríe y sofoca rápidamente otro ataque de tos,- luchamos en Sierra Maestra, derrocamos a un terrible dictador, plantamos cara a los Estados Unidos-, me dice mientras se va poniendo cada vez más serio y yo cada vez más nervioso-, y todo porque tenemos la firme convicción de que todos somos iguales y todos debemos tener los mismos derechos y ahora venís tú aquí y me decís Sr. Guevara…,-termina la seriedad de su breve pero intenso discurso con una carcajada y me repite: -Decíme “Ché”.
-Está bien, “Ché”-, continúo nervioso-, antes de empezar quisiera agradecerle por recibirme, a pesar de la premura de tiempo y a pesar de apretada agenda que sé que Ud. tiene. Quisiera….
-¡Carajo! Habláme de tú, ché, que no pasá nada…,-me vuelve a interrumpir el comandante esbozando una sonrisa-
-Muy bien, “Ché”,-logro por fin decir, a pesar de los nervios que están tensos como cuerdas de un Stradivarius-, quisiera preguntarte, ¿qué es lo primero que buscará cambiar La Revolución para mejorar la situación en Cuba?
-Este movimiento lo que busca es igualdad entre los cubanos. Lograr tener una Cuba verdaderamente libre. Ahora se puede decir que Cuba es libre, porque ha salido Batista, pero Cuba será verdaderamente libre el día en que no dependa de los Estados Unidos y logre una alianza con todos los países de América Latina-, me responde muy serio.
-Es decir que, ¿ustedes pretenden que Cuba se vuelva un país autosuficiente?
-En cierta medida. Hasta donde sea posible. Es prácticamente imposible que un país sea autosuficiente, el que sea, pero sí es posible que los cubanos trabajen para los cubanos y que una América unida trabaje por América.
-¿El sueño de Simón Bolívar?
-Claro ché, el ideal bolivariano siempre ha estado presente en La Revolución.

Después de decir esto, el “Ché” se torna pensativo y exhala una larga bocanada de humo del habano y me dice como quien lanza una consigan al viento: “Cuba para los cubanos. América para los americanos. Patria o muerte”.

-La intención queda clara, pero ¿no crees que será difícil?
-Difícil ché, pero no imposible. Nadie creía en esos pobres guerrilleros que andaban peleando en Sierra maestra y míranos ahora…pero también es cierto, que hemos llegado hasta acá por el apoyo de la gente, sin el pueblo no somos nada.
-Además de la evidente lucha que ya libraron contra Fulgencio Batista, ¿contra qué o contra quién lucha La Revolución?
- Y bueno, contra sus enemigos desde luego. Contra el mal gobierno, contra los que explotan al pueblo de Cuba. Contra los Estados Unidos. Es decir, contra su imperialismo, colonialismo y neo-colonialismo.

Es en este momento donde el “Ché” se pone más serio y pronuncia una de sus frases inmortales: “La naturaleza del imperialismo bestializa al hombre”.

-¿Por qué lo bestializa?
-Porque lo hace buscar siempre más y explotar a sus hermanos para conseguir el poder-, el Comandante se ve interrumpido súbitamente por un ataque de tos que esta vez dura más que los anteriores y que no puede controlar. Uno de los soldados se acerca rápidamente con un vaso de agua y lo intenta ayudar, el comandante lo aparta y poco a poco su respiración vuelve a la normalidad.

Mientras tanto yo que me había levantado del sillón sin saber qué hacer me siento nervioso e intento continuar con la entrevista, pero el “Ché” al ver mi cara se adelanta.

-No te preocupés ché, son estos pulmones que no me dejan en paz-, me dice sonriente, respirando aún con dificultad.

El Comandante enciende el habano otra vez y pide amablemente a uno de los soldados que le traiga un mate. Me ofrece uno el cual acepto con gusto.

 -Hablando de tus pulmones, ¿qué tan difícil fue soportar el frío, el hambre y las inclemencias del tiempo en Sierra Maestra, durmiendo a la intemperie, con el asma que padeces?
- No es tan difícil ché, -me contesta mientras ceba el mate cuidadosamente con la bombilla perfectamente bien acomodada en la matera-, cuando tienes un objetivo las ideas son más fuertes que los pulmones.

-De cualquier manera debe ser complicado…
-Complicado ché, no imposible… “Cuando tienes un por qué puedes soportar casi cualquier cómo”, eso lo decía Nietzsche.
-Estados Unidos es un enemigo enorme, ¿quién es el enemigo pequeño de La Revolución?

Para responderme, el “Ché” pronuncia parte de lo que años después sería un discurso que declamaría en la Asamblea General de las Naciones Unidas el 12 de diciembre de 1964.

-“No hay enemigo pequeño ni fuerza desdeñable, porque ya no hay pueblos aislados. Como establece la Segunda Declaración de La Habana: Ningún pueblo de América Latina es débil, porque forma parte de una familia de doscientos millones de hermanos que padecen las mismas miserias, albergan los mismos sentimientos, tienen el mismo enemigo, sueñan todos un mismo mejor destino y cuentan con la solidaridad de todos los hombres y mujeres honrados del mundo”.

Después de estas palabras, tardé un momento en volver a poder concentrarme, sabía, yo sabía muy bien que estaba ante un icono, jamás imaginé la proyección mundial que tendría después, pero sabía que esas palabras pronunciadas por aquel personaje en ese momento serían imborrables para la Historia.

La conversación se alargó por poco más de dos horas, el “Ché” me habló de Fidel, de Camilo, de él, de sus hijos, dejó entrever que La revolución cubana era sólo un comienzo de revoluciones que debían comenzar a gestarse en toda América para luchar contra el “Gigante imperialista”, aunque nunca habló de Bolivia ni de sus intenciones posteriores en aquel país, muy probablemente ni siquiera él mismo supiera aún que aquel país sería su destino final.

Al terminar la entrevista, acalorado, cansado, muy feliz y satisfecho me marché de la oficina del Comandante en el Banco nacional de la habana para retirarme hacia mi hotel, viendo una vez más a los jóvenes gritando y las banderas cubanas ondeando y sabiendo que ahora contaba con un amigo más.

UNA FRASE

La frase que os dejo a continuación es una frase pequeña, pero a mi parecer, indispensable. Es del maravilloso Julio... del irrepetible Cortázar. Está escrita en las primeras páginas de Rayuela, ese fantástico mundo disfrazado de libro y se la dedico a MI maga... a MI historia... a MI Rosa...la llamo mía...aunque al final de cuentas yo soy, ya, más suyo que mío...yo soy parte de otra historia más que ella de la mía...espero que esa historia sea la suya...no...en realidad lo que espero es que esa historia sea la nuestra...


Andábamos sin buscarnos pero sabiendo que andábamos para encontrarnos.

Julio Cortázar
Rayuela

Así, sencillo, concreto, inexplicable, fugaz, breve, efímero, enigmático, hermoso, como el flash profano de una cámara que irrumpe de pronto una noche en nuestra vida, como un beso, una caricia, un destello de felicidad en un abrazo, así siento esta frase, así la siento a ella...así, un bello encuentro que nunca buscamos pero que definitivamente queríamos encontrar...

José De la Grana

sábado 13 de noviembre de 2010

"TE QUIERO" EN VOZ DE MARIO BENEDETTI

Desde luego no podía faltar el poema ya tan mencionado en los últimos días en este Blog, en la voz de su autor. Os dejo el vídeo, que más que vídeo es audio con imágenes, de Benedetti leyendo "Te Quiero", hermoso poema.

Saludos a todos.

José De la Grana

UN VÍDEO DEL POEMA "TE QUIERO"

Os dejo un vídeo en donde Nacha Guevara musicaliza la letra de el poema "Te quiero" de Mario Benedetti que abajo publiqué, para la canción que del mismo título. En lo particular me parece una canción que no desvirtúa el texto de Benedetti en ningún momento y que además esta en la voz de una mujer que siente lo que canta.

Ojalá les guste.

José De la Grana

viernes 12 de noviembre de 2010

TE QUIERO

TE QUIERO


Tus manos son mi caricia
mis acordes cotidianos
te quiero porque tus manos
trabajan por la justicia.

Si te quiero es porque sos
mi amor mi cómplice y todo
y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos.

Tus ojos son mi conjuro
contra la mala jornada
te quiero por tu mirada
que mira y siembra futuro.

Tu boca que es tuya y mía
tu boca no se equivoca
te quiero porque tu boca
sabe gritar rebeldía.

Si te quiero es porque sos
mi amor mi cómplice y todo
y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos.

Y por tu rostro sincero
y tu paso vagabundo
y tu llanto por el mundo
porque sos pueblo te quiero.

Y porque amor no es aureola
ni cándida moraleja
y porque somos pareja
que sabe que no está sola.

Te quiero en mi paraíso
es decir que en mi país
la gente viva feliz
aunque no tenga permiso.

Si te quiero es porque sos
mi amor mi cómplice y todo
y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos.

Mario Benedetti